INTRODUCCIÓN
Con
la presente investigación que se llevó a cabo en el Instituto Educativo “Justo
Sierra” en la sección de secundaria segundo grado, se comprobó que los docentes
no son los únicos responsables en el proceso de aprendizaje de los alumnos,
pues ellos opinan que también son partícipes y responsables del mismo.
De
esta manera se aprobó que las creencias que tienen hacia sus profesores
influyen en su aprendizaje, puesto que consideran que aunque no son los únicos
responsables, algunos exageran en su forma de enseñanza, que no los motivan y
por consecuencia no muestran interés.
Por
último, que la preparación constate por parte de los docentes, es
indispensable, pues de ello depende la forma en como imparten sus clases y el
nivel de conocimiento que los alumnos adquieran.
Posteriormente
se encontraran con el capítulo I. Antecedentes, en el que se plantean los
motivos personales que nos llevaron a investigar, la importancia y la revisión
de la literatura previa al estudio.
Después
está el capítulo 2. El problema de investigación, en el que desarrollamos la
descripción de la problemática, el planteamiento, nuestras hipótesis, así como
la delimitación del estudio, la justificación y los objetivos que nos
condujeron a llevarla a cabo.
En
el capítulo 3. Marco teórico, abordamos una serie de conceptos que ayudarán al
lector a tener una mejor compresión del tema.
En cuanto al capítulo 4. Métodos, se menciona el tipo de estudio y
enfoque que utilizamos, la población y muestra en donde se realizó, la
recolección y el procesamiento de los resultados obtenidos.
Luego
en el capítulo 5. Resultados y discusión, se menciona el análisis de la
información obtenida, los resultados y la comparación de éstos con la
literatura trabajada en el capítulo 1.
Por
ultimo aparecen las conclusiones a las que llegamos, así como algunas
recomendaciones y la bibliografía que sustenta este trabajo.
CAPÍTULO I.
ANTECEDENTES
1.1 Los motivos personales del investigador
La
opinión que se tiene acerca de los docentes ha sido un tema de gran relevancia
e importancia a lo largo de los años, ya que el docente es una de las personas más
importantes para la sociedad y en particular para los alumnos. “Ser docente, es un facilitador que domina su disciplina y que, a
través de metodologías activas, ofrece las herramientas necesarias para que los
estudiantes comprendan el mundo desde diversos lenguajes, aprendan a vivir con
los demás y sean productivos”. (Romero Ibáñez Pablo; 2014:)
El
motivo por el cual se quiso investigar la opinión de los alumnos del Instituto
Educativo “Justo Sierra” de la sección Secundaria, en relación con el
desarrollo de las actividades realizadas por sus maestros, fue diagnosticar las
expectativas y percepciones que los alumnos tiene sobre cada uno de ellos, si
están satisfechos con la enseñanza, si sus lecturas son adecuadas y agradables,
las recomendaciones de sus profesores, al igual también nos interesa saber quéaprecian
acerca de la disciplina por parte de los mismos docentes.
Otros
de los puntos que nos interesa tratar es conocer la manera en la cual el
profesor puede mantener una actitud y motivación adecuada a la hora de impartir
su clase y como estas pueden ayudar a que los alumnos tengan un mejor rendimiento
e interés sobre aprender nociones
nuevas.
Por
tal motivo es importante saber qué es lo que los alumnos aprecian de sus
maestros, ya que ellos son los principales jueces y críticos sobre el trabajo
desempeñado, al igual sobre las estrategias que se implementan día con día en
el aula. Al momento de conocer estas opiniones ayudaran al mismo maestro a dar
una mejora en el hecho
enseñanza-aprendizaje y así se dará un mejor aprovechamiento por ambas partes.
1.2. Antecedentes
“La
educación secundaria en México se define como el último tramo de la enseñanza
básica obligatoria, la cual está conformada por los niveles de preescolar (3 a
5 años), primaria (6 a 11 años) y secundaria (12 a 15 años). Sus orígenes más
remotos se encuentran en el siglo XIX, como ocurrió en la mayor parte de los
países de América Latina. Sin embargo, la secundaria adquirió carta de
ciudadanía en el sistema nacional de educación en los años posteriores a la
Revolución Mexicana (1921) y se estableció su obligatoriedad hasta los primeros
años de la última década del siglo XX”. (Zorrilla
Margarita; 2004:79)
Es así
como ya teniendo el conocimiento de lo que representa la educación secundaria
en la preparación de los alumnos y la sociedad, el Plan de Estudios de Educación
Secundaria se instrumentó a partir del 2006 y sus bases teóricas, así como la
formación de sus profesores en el ámbito educativo y ético se exponen sin
considerar que requiere un conocimiento sobre lo educativo que haga operativa
su propuesta de educación de los jóvenes.
Uno
de los propósitos de este nivel de estudios consiste en que la secundaria
represente, para todos los alumnos la adquisición de conocimientos, el
desarrollo de habilidades, así como la construcción de valores y actitudes.
Dicho
plan destaca como rasgos deseables del egresado el conocer los derechos humanos
y los valores que favorecen la vida democrática y la convivencia respetuosa.
Respecto de las competencias para la vida, se describen cinco, las dos últimas
son las competencias para la convivencia y las competencias para la vida en
sociedad. Las competencias que propone el plan de estudios deberán desarrollarse
desde todas las asignaturas.
1.2.1 El contexto institucional
La
mayoría de los contextos en los cuales se lleva a cabo la enseñanza de la
secundaria, pueden ser muy diferentes al momento de compararlas. Para entender
mejor este punto y los beneficios que tiene cada contexto es necesario conocer
su significado. “El contexto educativo es una serie de elementos y factores que
favorecen u obstaculizan el proceso de enseñanza/aprendizaje en el aula”. Macías Uresti Ingrid Thalía (2002:45).
El
Instituto Educativo “Justo Sierra” cuenta con ciertos niveles educativos Licenciatura
en Educación Primaria y Preescolar, Preparatoria y Secundaria. El nivel al cual
nos hemos enfocado, es el de nivel secundaria, que está ubicada en Jiménez No. 710, col. Los
Ángeles, cuenta con dos grupos de segundo grado con una edad entre 12 y 15 años
de edad.
Los
alumnos de estas edades según Piaget (1947: 98), se encuentran en un nivel
cognitivo y de meta cognición donde el desarrollo de la capacidad del
pensamiento abstracto y lo describe como "pensamiento formal", se
relaciona con la capacidad del
estudiante de abstraer, conjeturar, relacionar y analizar, que son las
habilidades consideradas básicas para
realizar eficientemente las acciones requeridas en las estrategias científicas
de la enseñanza. Además, sugiere que este tipo de pensamiento se vuelve
disponible en los jóvenes como un proceso intelectual natural de su desarrollo.
También
Lawson (1976: 145), cita que la inteligencia humana, experimenta un desarrollo
continuo de sus niveles y se extiende durante los años de formación. En consecuencia,
los jóvenes desde los 14 a los 15 años de edad deberían empezar a ser
sistemáticos y abstractos en esta etapa. Los estudiantes deben mostrar su nivel
cognitivo a través de la utilización lógica de los símbolos relacionados con
conceptos abstractos, manejar lógicamente las proposiciones abstractas, ser
capaces de comprobar hipótesis, obtener y usar conocimientos y habilidades de
orden superior.
1.2.2. Localidad
En el
período comprendido entre los años 1568-1569, los indomables chichimecas,
alzados contra la Corona, atacaron Comanja y asesinaron sin piedad a todos los
españoles allí residentes, salvándose nada más el presbítero Juan de la Cuenca
y un seglar de nombre Juan de Sayas, que lo acompañaba en sus labores de
evangelización por los llanos y colinas donde más tarde sería la Villa de León.
Después, en 1570, desplazándose de estas regiones hasta Xilotepec, estos
guerreros aborígenes incursionaron peligrosamente por el Atlayahualco (parte
del Bajío), territorio abundante de lagos y manantiales entre Querétaro y el
río Laja, obligando al virrey a que urgiera al Ayuntamiento de la capital para
que equipara un ejército, el cual saliera a someterlos y castigarlos. Andrés
Cavo, historiador religioso de la Compañía de Jesús, muy apegado a la verdad,
sostiene que el propio virrey de la Nueva España, Don Martín Enríquez de
Almanza, encabezó sus huestes y llegó hasta el lugar donde actualmente se
levanta la ciudad de Celaya, razón por la que, el 12 de octubre de 1570, ordenó
que se fundara una villa y se poblara con algunos vecinos de lo que hoy
conocemos como Apaseo el Grande, más los que habían puesto ya sus fincas y sus
amores en los alrededores de una aldea otomí llamada Nattahí (actual barrio del
Zapote).
Dicho
mandamiento fundacional se efectuó el 1 de enero de 1571, bajo un frondoso
mezquite de aquella antigua aldea a la que los españoles denominaban Pueblo de
la Asunción, ubicada entre el río de San Miguel o Río Laja y la boscosa
propiedad de un acaudalado encomendero de nombre Juan de la Requena. Cuenta la
tradición, que, ese día primero de enero, los más de treinta o cuarenta hombres
casados (vascos en su mayoría), con residencia fija allí como lo pedía el
virrey, oyeron misa del Espíritu Santo, y tras haber comulgado y cantado el
VeniCreatorSpiritu, procedieron a nombrar su Cabildo, el cual quedó encabezado
los alcaldes: Domingo de Silva y Juan Freyre, quienes se manifestaron
complacientes cuando los ahora religiosos franciscanos, el 18 de noviembre de 1573,
le pidieron al virrey su anuencia para fundar un monasterio, lo cual les fue
concedido un poco antes de que llegase a la villa el Doctor Alonso Martínez,
Juez Visitador, quien llevaba órdenes tajantes de repartir solares y tierras de
cultivo entre los habitantes, que cada día eran más y todos ellos, el 8 de
diciembre de 1574, apoyaron a los frailes en su deseo de trasladar la imagen de
la Inmaculada Concepción al nuevo aunque todavía humilde templo franciscano.
En esos inicios de la villa ocurrieron muchos
sucesos, como la epidemia del Matlazáhuatl, que en 1576 azotó a la población
indígena. Y la Navidad del 25 de diciembre de 1577, cuando se bendijo la regia
imagen de la Purísima Concepción, encargada de España por la familia del
fundador Martín Ortega y su esposa Magdalena de la Cruz, para quedar
entronizada en la parte superior del altar mayor, en espera de que llegase el
año 1578, parta que se terminara la construcción de aquel primer edificio y se
efectuara la solemne bendición tanto del templo como del convento. Y así
continuó nuestro Celaya hasta 1634 en que se introdujo a sus callecitas y los
hidrantes de sus plazas el agua del río de Apaseo y de la Laja y comenzó un
florecimiento, que, el 4 de febrero de 1638, vio aparecer el Colegio de la Purísima,
formado por los franciscanos, y el 20 de octubre de 1655, la villa se erigió en
ciudad, con la denominación de Muy Noble y Leal Ciudad de la Purísima
Concepción de Celaya, con todos los honores, privilegios, preeminencias y
canonjías, lo cual no fue disfrutado por los frailes, los poderosos y crédulos
de estas cosas, sino hasta que se cubrió el adeudo de dos mil pesos oro que el
título había costado, lo cual ocurrió hasta el 7 de diciembre de 1658.INEGI (2000).
1.2.3.
Escuela Normal “Justo Sierra”
La primera escuela
normal que se fundó en Celaya fue la “Justo Sierra”. La Licenciada y maestra
Rosa Gonzales de Carmona, tuvo a su cargo la iniciativa de crear en este
municipio una escuela formadora de docentes. Así mismo, inició los trámites de
incorporación del plantel desde 1962;
las actividades académicas empezaron en febrero de 1963. La primera generación
que ingresó estuvo formada por 14 alumnos, mismo que cursaron un plan de
estudios de tres años. En noviembre de 1965, egresaron de la Escuela Normal
“Justo Sierra” los primeros profesores de educación primaria.
La justificación de
establecer una escuela normal fue que en aquellos tiempos no existían
instituciones formadoras de profesores, únicamente los docentes se preparaban
mediante cursos de actualización. Gracias a la fundación de una escuela normal,
se orientó la vocación de los jóvenes hacia el magisterio, no solo del
municipio de Celaya, sino también de otros como Cortázar, Comonfort, Villagrán,
Apaseo El Grande y Salvatierra.
1.3 La revisión de la literatura
Para tener una
idea de lo que opinan los alumnos de secundaria de sus maestros, hemos consultado
en diversas fuentes que nos ayudaron a generar y a su misma vez a comprobar
hipótesis previas, las cuales se presentan a continuación:
Secundaria: los alumnos dicen que el
principal problema son los docentes (Buenos
Aires, Argentina).
Pajares, F. (1996).Creencias de autoeficacia en la configuración de rendimiento. Argentina. Fue investigación sobre la opinión que tiene los alumnos acerca del desempeño que realizan sus maestros durante el hecho enseñanza-aprendizaje. Casi seis de cada diez alumnos de los últimos años de las secundarias públicas de la Ciudad señalan a los docentes como el principal problema de la Escuela Media, porque los buenos no abundan y porque faltan a clase más de la cuenta. Así lo revela una encuesta del Ministerio de Educación porteño entre 5.256 alumnos de tercero a sexto año.
Consultados
sobre cuál creen que es la mayor dificultad de la Escuela Media, 2.134 chicos
(un 41%) respondieron “que los buenos profesores son pocos”. Mientras que 901
(un 17%) dijeron que el principal déficit es que los docentes no asisten a
clase.
La
encuesta fue realizada a través de Piensa en Grande, un programa que insta a
los alumnos a que continúen sus estudios luego del secundario. Cuando se
interrogó a los chicos sobre cuál sería su principal pedido si pudieran
reunirse con especialistas del Ministerio, el 29% dijo que reclamaría mejoras
en la infraestructura, y el 22% solicitaría una actualización del plan de
estudios.
Aprender Historia en la escuela secundaria:
el caso de Morelia, Michoacán (México)
Apple, M y Beane, J. (comps.).(1997). Escuelas democráticas. Madrid: Morata. Esta investigación consistió en la realización de
un corte empírico acerca del proceso de enseñanza–aprendizaje y fue llevado a
cabo en tres escuelas secundarias generales de la ciudad de Morelia. La
intención era centrarse en las clases de Historia del nivel secundario,
realizar un seguimiento tanto de los aprendizajes como de la percepción de los
estudiantes acerca de esta asignatura y describir las características del
proceso.
La metodología de trabajo que se utilizó se basó en la realización
de un análisis de tipo cuantitativo y uno cualitativo; en cuanto al primero,
elaboraron encuestas que fueron
presentadas a los alumnos de dichas instituciones y, a partir de las
respuestas, pudieron reconocer problemas generales.
El análisis cualitativo se
basó en entrevistas realizadas principalmente a los alumnos, aunque también
conversaron con los maestros. A partir de ellas se pretendió conocer
detalladamente la vivencia de los estudiantes en relación con factores como
habilidades para el aprendizaje escolar, qué significa para ellos la historia,
la utilidad que le asignan, para qué sirve estudiarla; y la experiencia de los
docentes en relación con la enseñanza de la historia a adolescentes, el interés
que despierta en ellos, la función de esta disciplina, entre otros aspectos.
El grado académico de los
profesores de historia es el de licenciatura; en Ciencias Sociales, que son la
mayoría, los egresados de la Escuela Normal Superior; en segundo lugar en
Historia, los egresados de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo,
y luego en Derecho, Psicología y Ciencias Naturales.
.
Se realizaron encuestas a
un total de 500 alumnos de 1 ° 2° y 3° grados de tres escuelas secundarias
federales generales de la ciudad de Morelia. Dentro de este grupo
escogieron al azar a 50 alumnos, a
quienes realizaron una entrevista para reforzar y profundizar ciertos aspectos.
También entrevistaron a la mayoría de sus maestros, con la finalidad de
contraponer respuestas de unos y otros y poder así sacar conclusiones más
claras. Pudieron observar a alumnos y a maestros en su trabajo en el aula. Su universo de análisis estaba representado
por estudiantes de 12 a 15 años, de 1 ° a 3° grados, tanto varones como
mujeres, elegidos aleatoriamente, así como por sus maestros, a quienes
encuestaron y entrevistaron. Las muestras obtenidas representan a las tres
escuelas y a todos los maestros de historia de las mismas.
Las investigaciones
realizadas demuestran que la enseñanza aplicada en las aulas escolares se basa
en una idea muy simple: repetir listas de héroes, batallas, hechos y fechas. Es
decir, la palabra clave del proceso de enseñanza–aprendizaje de la historia así
planteado es memorizar, partir del principio que cuanto
más se repite más se aprende, es decir, que el aprendizaje tiene por función
reproducir conocimientos, no elaborados, y por ello la única estrategia posible
es repetirlo hasta el hastío" (Carretero;1989:213–216).
Estos resultados
indicarían que ha prevalecido la concepción de la enseñanza de la historia como
la mera transmisión de cuerpos organizados de información que el alumno debe
reproducir. Sin embargo en la enseñanza de la historia deben plantearse
intenciones y objetivos diferentes a los que tenía la acumulación de saberes
históricos, ya no se trata sólo de que el alumno sume conocimientos sino de que
éstos le sirvan para analizar la realidad que lo rodea.
Otro elemento importante
es la existencia de un currículo oculto presente en las aulas escolares, que no
formaliza sus propósitos, pero que logra mucha efectividad, es decir, que
propone una escuela que reproduzca determinados valores con el fin de mantener
un orden establecido, sin posibilidad de cuestionar nada. Para ser más claros,
existe, a nuestro criterio, una contradicción entre el propósito expreso del
currículum formal, que podría ser, por ejemplo, promover el pensamiento crítico
y creador del alumno y la práctica educativa cotidiana, que reproduce pasividad
y conformismo en los jóvenes y que no sólo no promueve el pensamiento crítico sino que transforma a los alumnos
en meros contestadores de preguntas que ya tienen asignadas respuestas únicas.
También partieron del
supuesto de que los contenidos enseñados se centran fundamentalmente en
temáticas que tienen la finalidad de transmitir ideas patrióticas y
nacionalistas a partir de la creación de mitos y héroes que se ubican entre lo
divino y lo humano, que realizan hazañas y tienen todo tipo de virtudes y
ninguna debilidad. No se problematizan sucesos actuales tanto de México como de
América Latina y del mundo. Las temáticas no se abordan con la finalidad de
problematizar los sucesos ni tampoco se contextualizan con otras realidades
latinoamericanas. Hacerlo permitiría iniciar un debate en torno a una
democracia crítica, permitiendo a los alumnos discutir temas como la
diversidad, la xenofobia, el racismo de algunas sociedades, la postergación de
la mujer en otras, la discriminación presente en nuestra vida cotidiana, con el
fin de realizar lecturas críticas de la realidad, permitiendo también comparar
con otros contextos sociales, económicos y políticos, además de comprender,
también, que México forma parte de un conglomerado mayor que es la realidad
latinoamericana y, más aún, nuestro planeta.
Llegaron a las siguientes conclusiones: La
formación de los profesores de historia debe estar nutrida por un currículo
crítico, que supere este currículo obsoleto de las escuelas normales que siguen
adoctrinando desde la perspectiva nacionalista y excluyente. Un currículo
crítico debe plantear el conocimiento como una construcción social, que se
centre en problemas sociales relevantes y que se contextualice históricamente.
Por lo tanto es fundamental la formación inicial y continua de los profesores,
fomentar su capacidad crítica y creativa, y la realización de trabajos
cooperativos. Todo esto para que también puedan hacer un análisis crítico de su
propia práctica.
Un estudio sobre la motivación hacia
la escuela secundaria en estudiantes mexicanos